En busca de la salud

Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle.

Sócrates

domingo, 19 de julio de 2015

mi YO




Yo soy esto, yo soy aquello, yo me llamo, yo tengo, yo espero, yo creo...

Queridos lectores os dais cuenta cuantos yos hay en mi yo (con minúsculas).    

Imaginemos que alguien que no nos conociese, que viniese de muy lejos, incluso de otro planeta quisiera saber algo sobre nosotros y nos preguntara :¿quien eres? .  Y que ademas solo tuviese un minuto escaso para escucharnos porque su tiempo no corre a la misma velocidad que el nuestro. que gran dilema porque no podríamos hablarle de todos nuestros yos.

Pues si se diera el hipotético caso, deberíamos tener muy claro cual es el mas importante de nuestros yos, y si por una casualidad lo tuviésemos muy claro y le dijéramos por ejemplo : yo soy ingeniero,
¿creéis queridos amigos que nuestro interlocutor se llevaría a su país/planeta  una imagen nítida de nosotros?.

Por eso, queridos amigos, ante la pregunta tan sencilla de quien soy yo deberíamos plantearnos  otra también sencilla ¿quien quiero ser yo?. Pero esto a mi entender lleva a una especie de esquizofrenia ya que seriamos tantos yos como quisiéramos imaginar y  no estamos hablando de vidas paralelas ni vidas pasadas, porque incluso en estas posibles vidas en paralelo, pasadas o futuras
lo esencial de nosotros, nuestra esencia, no cambiaría.

Y aquí, queridos lectores dejo la pregunta que todos alguna vez nos hacemos : ¿quien soy YO?.

Es importante que cada uno encontremos nuestra propia respuesta, no sea que , antes o después, tengamos que contestarla a ese ser que vive en ese mundo invisible , sutil y eterno que todos llevamos dentro.

viernes, 17 de julio de 2015

Sanar es cuestión de dos





Cada vez estoy mas convencida que sanar es cuestión de dos: Cuerpo y Alma, aunque quizás deberíamos decir de tres, cuerpo, alma y espíritu porque para la mayoría de corrientes espirituales no son exactamente sinónimos.

Si bien la ciencia es una herramienta maravillosa en manos de la humanidad y sus avances en pro de la salud son innegables, existe una faceta del ser humano que queda fuera del alcance de la ciencia, en esa tierra mas allá de lo visible, pero no por ello menos cierta, que es lo espiritual o la parte de la energía que transciende la materia y que a la postre no es su consecuencia, sino como cada vez mas nos explica la física cuántica, su causa. Pero la experiencia profesional me dice que aun son pocos los profesionales dedicados al noble arte de sanar que consideran al hombre algo mas que un conjunto de órganos, huesos, músculos que unidos a modo de robot cibernético deambula por esta parte del universo.

Y así nos va.

Cada vez somos mas longevos, pero la pregunta del millón sería: ¿somos mas felices?. Que cada uno se conteste desde lo mas profundo de su corazón y si la respuesta es afirmativa enhorabuena, es usted uno de los pocos afortunados.

Pero si su respuesta es negativa, permita me amigo, que le proponga un reto, cierre los ojos y visualicese en el comienzo de su despertar al mundo, cuando chapotear en los charcos era el colmo de la felicidad, cuando parecía que tenia el futuro entero para usted y no había prisa, cuando el rocío era la séptima maravilla del mundo y sus ojos brillaban con ese brillo intenso y profundo de quien no acaba de creerse que la vida es maravillosa y un autentico regalo.

Pero si nunca hubiese sentido eso, y aunque no lo crea, aun está a tiempo, solo tiene que volver a nacer, está claro que no es un nacimiento físico, sino algo mas profundo, mas intenso y mas maduro, lo que los místicos llaman el segundo nacimiento y Jesús en una preciosa frase dice: "porque sino os hacéis como niños no entrareis en el Reino de los Cielos". Ese Reino de los Cielos no es otra cosa que nacer a la consciencia de quienes somos realmente, pero eso es otra historia.




David Topí "La Sanación a través de los Registros Akáshicos"

La psique del ser humano y la desprogramación de esferas mentales

El arte de desaprender - Enric Corbera