En tiempos revueltos la sabiduría se echa de menos. Y no estoy hablando de la sabiduría aprendida en las escuelas o universidades, sino de esa sabiduría interior, lúcida y preclara como venida de otra dimensión que irrumpe con fuerza en medio de la mediocridad, la oscuridad y porque no decirlo también de la maldad humana.
Y hablando de maldad, es tan malo el que comete el delito como el que lo consiente por desidia como por ignorancia culpable.
Muchos serán los que deberán hacer examen de conciencia en tiempos no muy lejanos. Muchos serán los que acabarán siendo juzgados por lo humanos y por lo Divino, porque nada ni nadie escapa al juicio de la historia. Se acercan los tiempos del fin.