Dormidos como en un sueño inconsciente camina la humanidad hacia ese abismo que es la ignorancia. Sin ganas de conocer, saber y/o entender nada que pueda incomodar su paz, su ego y su bienestar. Años de una ingenuidad maliciosa. Tan culpable es quien hace como quien consiente. Consentidores de la insensatez y la desidia y ahora las consecuencias. Un precio alto pero no injusto. Cuando todo se aclare cada cual ocupara su sitio. Nada que hacer. La vida inexorablemente pasa y deja a cada cual donde le corresponde. Cada uno escribe su destino con letras grabadas a fuego en el Libo de la Vida.

Preciosas palabras, que nacen del pensamiento, la experiencia y el sentido común. Leerlas, doctora, aquieta el espíritu y amplía el conocimiento personal sobre la vida personal y universal. Y también, desde luego, en el importante área de la Salud. Felices fiestas para usted y sus lectores, a la espera del nuevo año.
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