Sincronicidad (sin-, del griego συν-, unión, y χρόνος, tiempo) es el término elegido por Carl Gustav Jung para aludir a «la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal». «Así pues, emplearé el concepto general de sincronicidad en el sentido especial de una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar». Para evitarse malentendidos «lo diferenciaré del término sincronismo, que constituye la mera simultaneidad de dos sucesos». (wikipedia)
Dicho de otra forma:
Cuando tu, por ejemplo, estas escribiendo un mail a una buena amiga y antes de acabar te llega uno de ella, y no es precisamente alguien con quien te escribas asiduamente. Me acaba de suceder y no es la primera vez.
La sincronicidad funciona como la Ley de la Atracción o de forma parecida. Tu pensamiento crea o al menos permite que las situaciones se den de forma sincrónica, no buscada de forma consciente y solo con aquellos seres (que no tienen porque ser humanos) con los cuales te une una relación emocional y afectiva. No es un milagro es pura física cuántica.

